Página del archivo 2

25May10

ESTIBADOR DE SOMBRAS

Al terminar el día una extraña certeza acude hasta mi pecho como un latido interminable donde el mundo enmudece y queda quieto

Tantas cosas hechas con tanta inutilidad Y un cansancio sobre todo sobre todas las cosas de la tierra Y el cielo que es oscuro y sin estrellas y dura lo que dura

Y ese incierto consuelo en el futuro cuando al fin me recuerde como ahora Mientras vivía con una certeza y el corazón se dividía en pájaros

Del poemario Un canto a ras de tierra (La Garúa, Barcelona, 2006, I Premio de Poesía Joven La Garúa)

Es posible oxigenar la tradición desde la vanguardia, pero también es posible oxigenar la vanguardia desde la tradición.

#

Cuando leas a los clásicos, aprende aquello que pueda serte útil y actualízalo. Recuerda que escribes/vives en el siglo XXI.
Por ejemplo, si lees Platero y yo, piensa que, en vez de un burro, Juan Ramón Jiménez tenía una scooter.

#

Un verdadero artista debe hacerse por dentro y por fuera. Se trata de un trabajo serio y sacrificado.

#

Salvo casos aislados, la pose suele ser inversamente proporcional al talento.

#

Letraherido: al escribir la vida, te tatúas.

Es triste reconocerlo, pero Houllebecq tiene razón; la mejor
obra del hombre no son sus ideas, sino su tecnología. Dentro
de un millón de años, todo esto seguirá igual; no quedarán
hombres, nuestra literatura y nuestra filosofía se habrán olvidado,
nuestras religiones y el dinero, nuestro amor y la sabiduría,
todo será arena invisible, polvo devastado, nada. Pero estas
gafas que llevo, guardadas en un estuche y enterradas en esta
duna, seguirían sirviendo a un imposible miope. Si un ser
nuevo viniera, dentro de un millón de años, a estos parajes,
podría escribir con este modesto lápiz de grafito. Podría
ponerse este anillo, podría leer lo escrito en los plásticos de
identidad y crédito, y guardarlo todo en esta bolsa de polivinilo.
Podría ponerse este anillo. Podría mirar con los prismáticos.
Estos objetos no durarán solamente más que yo. Serán perfectos
más allá del fin de los tiempos, y darán la medida de lo que
fuimos.

Tiempo, Vicente Luis Mora

14Ene10

2-flayer-noches-cangrejo-20101

Mesa de trabajo

18Dic09

Mesa de trabajo en mi habitación de la Residencia de Estudiantes

UN POETA CONTEMPLA A SU MADRE LEYENDO

Un poeta contempla a su madre leyendo.

Lilas frescas en agua. Su madre
lee el libro de Sir Arthur sobre un misterio
de hadas victorianas. La luz
se tinta del color de esas flores, la estancia
-mientras prende la chimenea la tímida llegada de la noche-
respira como el pecho henchido de un petirrojo.

La contempla. Y un día,
cuando tiempo después recuerde esto,
podrá sentir aún
desvanecerse en su propia blancura
los fantasmas, y la firme serenidad de aquella mano
hermosa e invisible
que me apartaba de ellos, como restos de gasa
o jirones de niebla, toda inquietud, todo dolor, ese batir
inmóvil de alas que es la muerte.

(Armonía
es el secreto contra la blanca dama alada.
Armonía
sólo contra la muerte).

Biografía impura. Editorial Vandalia, 2009

Loewe para Rey

EL poeta Fernando Valverde enviaba un correo masivo hace unas semanas solicitando que Granada sea nombrada capital de la poesía. Hace quince años yo hubiese firmado con total naturalidad ese manifiesto, porque entonces sí gravitaban todos los ejes de la sociología poética sobre esta ciudad, sostenido por una iconografía latente que recogía el mito de García Lorca, por una Universidad que alimentaba una corriente de pensamiento que trataba de algún modo ofrecer una visión civil de la poesía, y por un puñado de poetas, entonces jóvenes, que ofrecían nuevos horizontes a los que entonces empezábamos. Hace quince años Luis García Montero ganaba el premio Loewe de poesía con Habitaciones Separadas, libro que tendría varias reediciones, y que alguien recomendaría a Aznar para que lo mostrara con falso disimulo a la entrada del Congreso de los Diputados; una pátina cultural, un gesto de amabilidad para que la entrada de la derecha no fuese vista como la llegada de los bárbaros.

Quince años después llega este correo y yo no puedo firmarlo. No porque tenga algún reproche personal contra Granada, sino porque resulta una afirmación, al menos, poco exacta. Es verdad que tienen un festival de poesía, que hay poetas importantes, pero creo, sinceramente, que hoy por hoy esa capitalidad -al menos, la de la poesía- le corresponde a Córdoba. Sería interminable la cantidad de nombres y premios que podría aducirse en su favor, pero yo me quedaría con los últimos, con los más llamativos: un premio Hiperión, el más importante de la poesía Joven; el de la crítica, el más importante a un libro ya publicado; y el Loewe, el más importante a un libro no editado. Los tres son cordobeses. Sólo nos faltaría, quizá, el nacional de poesía, pero tiempo al tiempo. Porque este Loewe de José Luis Rey será, sin duda alguna, uno de los candidatos más firmes el próximo año. Puede que este argumento sea repetitivo, pero tal vez nos estemos acostumbrando a una bendita rutina. Los que no sean del gremio pensarán, “otra vez”, y habrá quien se preguntará el porqué de esta coincidencia. Yo no creo que sean coincidencias. Hay semillas que se plantaron hace años. Ha habido gente que en silencio y sin fastos económicos ha regado este jardín. Hay complicidades generosas que propiciaron el flujo de ideas de Córdoba al exterior, del exterior a Córdoba. El caso de José Luis es significativo. No es sólo un poeta excelente, que no acaba precisamente de nacer; es también alguien que ha estudiado como pocos la obra de poetas mayores como Pere Gimferrer. Un poeta que lejos de enredarse en polémicas provincianas y de pequeño recorrido, han trabajado por una obra mayor, de largo aliento, desde la humildad del folio en blanco pero con la vocación de ser un poeta grande. El poeta que ya es. El premio Loewe es ese premio que se suele ganar en la madurez de la vida, y son escasos los casos de alguien menor de cuarenta años; García Montero y José Luis Rey. Sólo si a José Luis le va la mitad de bien que al granadino, nos daremos sus amigos con el canto en los dientes.

Que la poesía es un factor a tener en cuenta cuando abordamos la sufrida candidatura a la capitalidad es algo que no deberíamos poner en duda. Los hechos así lo expresan. No obstante, deberíamos huir de una posición ventajista; al fin y al cabo, por mucho que hablemos de un buen ambiente para la poesía, los réditos culturales de un escritor sólo corresponden a sí mismo. Un instrumentista de clave puede dar las gracias a quien le prestó el instrumento, o el director de cine a las instituciones que le prestaron el apoyo en forma de dinero; un poeta se basta con lápiz y papel, con lo que sus éxitos son suyos en exclusiva. Pero tanto José Luis, como Eduardo García o José Daniel García han tenido la generosidad de compartirlos con todos, de hacer ciudad en todas sus actitudes. Su esfuerzo individual, en noches silenciosas de trabajo robado al sueño y a la familia, lo ponen también al servicio de una idea colectiva. Estaría bien, por parte de la ciudad y en correspondencia, reconocerlo de algún modo.

Pablo García Casado

Fuente: Periódico El Día de Córdoba

Publicado el 21 de noviembre de 2009

http://www.eldiadecordoba.es/article/opinion/568179/loewe/para/rey.html

El próximo miércoles, 11 de noviembre, a las 8 de la tarde, el cordobés Joaquín Pérez Azaústre -poeta, ensayista, narrador e ilustre representante de la literatura de calidad- hablará de su obra inédita y de sus inquietudes creativas con el público asistente a la Delegación de Cultura de Córdoba (c/Capitulares). No os lo perdáis.

Ella dijo…
–Eras como un suspiro en un cuadro de Munch.
La sombra sin alumno del recreo.
El chaval de uniforme transparente
que se deja el pijama
bajo la ropa.

–Todos tus compañeros conocían
el consejo de Freud,
“apalear al loco mientras duerme”;
hice lo propio, niño. Era cuestión
de supervivencia.

–Y aunque ahora te camufles
bajo un grueso foulard de fibra óptica,
no hay lentes graduadas que corrijan
las gotas de marrón
melancolía
que oscurecen el iris de tus ojos.
Ese velo de luz contaminada,
¿desde cuándo gotea?

–Me das pena, muchacho.
Deberías hacerte una biopsia
de glándula pineal.

Acabado el café,
nos besamos. Corrijo: la besé.
Rectifico: intenté darle un beso
mientras se limitaba a sonreír
formando una frontera con los dientes.
Guardé mi lengua y la mastiqué un poco.

Cada uno a su casa.